Estos días he estado reflexionando sobre algo que me inquieta: me he descubierto obsesionado con conseguir el nébari perfecto, anteponiendo esa búsqueda al respeto por los ciclos naturales de cada especie, y sin tener claro cuál es el verdadero objetivo de mi trabajo con cada árbol. Desde esa confusión me surgió otra dificultad que cargo hace tiempo — la de explicar en los talleres la exaltación al vacío.
¿Cómo hacer entender que los espacios llenos y los espacios vacíos no solo pueden coexistir, sino que se necesitan mutuamente? El problema radica en que el peruano común no reconoce la nada como valor estético. Y esto resulta, al mismo tiempo, fácil de enunciar y profundamente difícil de transmitir — porque en el fondo implica reflexionar sobre nuestra propia identidad. Sobre quiénes somos. Enfrentar un modelo cultural inconcluso, carente de una base moral y ética consolidada, es lo que nos expone a desarrollar un estilo artístico alienado: reproducimos formas sin comprender el espíritu que las sostiene (Milla Villena, 1992; Villacorta, 2008).
Y sin embargo, contamos con algo poderoso. Reconocemos la abundancia como representación absoluta de nuestra cultura, y basta mirar nuestro arte culinario para comprobarlo (Acurio, 2008; Valderrama, 2010).
La mesa peruana no sirve lo suficiente: siempre sirve de más. Que sobre comida no es un error de cálculo; es una declaración de principios: aquí no falta nada, estás en buenas manos. Ofrecer poco equivale casi a una ofensa. El anfitrión que afirma "no tengo nada en casa" y sin embargo despliega arroz, pollo, causa y postre está practicando un ritual de generosidad que trasciende la hospitalidad. Es identidad (Matta, 2013).
Sin embargo, cuando me detengo a examinar los grandes paradigmas que organizan nuestra cultura, encuentro algo más complejo: el Perú no posee un único sistema de valores, sino varios que conviven, se tensionan y se enriquecen mutuamente. La reciprocidad andina del ayni, la cosmovisión de la Pachamama, el mestizaje, el indigenismo, la interculturalidad contemporánea — ninguno ha prevalecido de manera definitiva. Todos coexisten, se contradicen y se alimentan entre sí (Rostworowski, 1988; García, 2021).
Fue en este contexto que recordé la anécdota de una alumna de mi taller, de familia de origen chino, cuyo padre siempre había cultivado el ahorro como virtud. Y comprendí que esa diferencia no era menor ni circunstancial.
En la tradición confuciana que impregna gran parte de la cultura china, el ahorro no es simplemente una estrategia financiera: es un valor moral. Su padre no ahorraba por mezquindad, sino porque desperdiciar representaba una falta de respeto — hacia el esfuerzo propio, hacia los ancestros que trabajaron duramente, hacia la incertidumbre del futuro (Tu, 1998). La expresión china 勤俭节约 — qín jiǎn jié yuē — lo sintetiza con precisión: ser diligente y frugal es sabiduría, no carencia (Feng, 2000). La moderación no es ausencia de amor; es una de sus formas.
Nosotros, en cambio, nos expresamos a través de la abundancia. Son dos maneras casi opuestas de habitar el mundo en la relación con los recursos, la comida y la celebración (Goody, 1995; Mintz, 1996).
Y aquí reside lo que más me ha impactado de toda esta reflexión: el bonsái mismo contiene ambas filosofías. La forma pequeña y contenida — el ahorro, la disciplina, la paciencia oriental — expresa, sin embargo, la plenitud de un árbol entero: toda su historia y su dignidad concentradas en miniatura (Koreshoff, 1997; Lesniewicz, 1990). Lo lleno y lo vacío no se excluyen. Se sostienen mutuamente (Okakura, 1906).
Eso es, precisamente, lo que intento enseñar en el taller. Y quizás, antes de poder transmitirlo, era necesario comprenderlo en mí mismo.
Referencias bibliográficas
Bonsái, estética y filosofía oriental
- Koreshoff, D. (1997). Bonsai: Its art, science, history and philosophy. Timber Press.
- Lesniewicz, P. (1990). Bonsai: The complete guide to art and technique. Blandford Press.
- Okakura, K. (1906). The book of tea. Fox, Duffield & Company. (sobre la estética del vacío y la filosofía zen)
- Shinji, S. (2005). La vía del bonsái: Disciplina, naturaleza y forma. Editorial Trillas.
Filosofía y cultura confuciana
- Feng, Y. (2000). Breve historia de la filosofía china. Fondo de Cultura Económica.
- Tu, W. (1998). Confucian traditions in East Asian modernity. Harvard University Press.
- Yutang, L. (1938). La importancia de vivir. Editorial Sudamericana. (sobre los valores de la moderación en la vida cotidiana china)
Identidad, cultura y paradigmas en el Perú
- García, M. E. (2021). Gastropolitics and the specter of race: Stories of capital, culture, and coloniality in Peru. University of California Press.
- Milla Villena, C. (1992). Génesis de la cultura andina. Fondo Editorial C.A.P.
- Rostworowski, M. (1988). Historia del Tahuantinsuyu. Instituto de Estudios Peruanos.
- Villacorta, J. L. (2008). Arte e identidad en el Perú contemporáneo. Fondo Editorial de la PUCP.
Gastronomía peruana e identidad cultural
- Acurio, G. (2008). 500 años de fusión: La historia, los ingredientes y las nuevas propuestas de la cocina peruana. Editorial Planeta.
- Matta, R. (2013). Valuing native eating: The modern roots of Peruvian food heritage. Anthropology of food, (S8).
- Valderrama, M. (2010). El boom de la cocina peruana. APEGA / Sociedad Peruana de Gastronomía.
Antropología de la alimentación
- Goody, J. (1995). Cocina, cuisine y clase. Gedisa.
- Mintz, S. (1996). Dulzura y poder: El lugar del azúcar en la historia moderna. Siglo XXI Editores.




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